lunes, 20 de abril de 2009

¿Qué es el Plan Bolonia?, ¿Qué lleva a la calle, qué se defiende?

Cuando se quiere saber algo sobre el Plan Bolonia, nos encontramos con la sorpresa de que este asunto viene coleando desde hace tiempo, concretamente desde 1999, cuando los Ministros de Educación de la Unión Europea firmaron la Declaración de Bolonia, ¿entonces, por qué ahora?.
El Plan Bolonia debe estar implantado en el 2010 en toda la UE, pero, como ya es costumbre con los “asuntos” de la Unión, la desinformación ha sido total, y es ahora, cuando el Gobierno mete velocidad, cuando la posibilidad de reacción es mínima y no queda mas salida que la oposición en algarada, a lo que siempre termina llevando la falta de dialogo.
El Espacio Europeo de Educación Superior, exige la adaptación de planes de estudios de todos los países miembros, permitiendo la movilidad de estudiantes, profesores e investigadores.
A excepción de carreras como Arquitectura, Medicina, Veterinaria y pocas más, la gran mayoría pasará a ser de tres años, (Titulo Grado), estos podrán ser completados con masters oficiales que serán ofertados por las Universidades (Titulo de Postgrado). El sistema de créditos (para el no habituado, son puntuaciones a conseguir por curso mediante asignaturas previamente valoradas), será igual en toda la UE, European Credits Transfe System (ECTS).
Esta es una exposición simplista del Plan, pero ¿es así de sencillo o guarda un doble fondo nada agradable?.
Siguiendo las políticas de privatización europeísta, la Universidad no podía quedar fuera y este plan empuja a ello. Las modificaciones en los programas educativos tienen como fin la adaptación de los profesionales a las necesidades empresariales, es preciso montar bien el engranaje, Es la empresa privada la que marcará en gran parte los planes de estudio y es mediante los masters post-grado, como ataran el sistema anulando la libertad y las posibilidades del universitario al carro que interesa; me explico. El precio de un master puede ir de 1.000.€ a 6.000.€, por tanto para la obtención de Titulo postgrado, hay tres salidas, primera, financiación familiar, difícil muy difícil para la gran mayoría en la situación económica actual, resultado niños de papa, sin problemas de acceso, simplista y demagógico pero cierto; segundo, estudiar y trabajar para hacer frente al pago, pero la ampliación de horarios lectivos lo impide totalmente y tercero el nuevo sistema de becas-préstamo.
Las becas-préstamo, según dicen, dan igualdad de oportunidades a todos para acceder a la titulación superior que se obtiene con los masters; una vez terminada la carrera y encontrado un puesto de trabajo bien remunerado (¿dónde, cuando?), se efectuará la devolución., en caso de que tras 15 años no se haya conseguido quedarán exentos de su pago. Es decir un futuro en el que una de dos, o terminas la carrera, encuentras trabajo, formas o no una familia, pagas gastos, hipotecas, prestamos y beca hasta que te salgan canas, o por otro lado terminas la carrera y te pasas mas de quince años dando tumbos en trabajos basura y dando gracias a quien te “perdona” por haber utilizado la educación a la que accediste y no devolver su coste.
Y no olvidemos el aumento del precio de las matrículas, mas del doble, (las segundas matrículas se incrementan de un 30% a un 50%).
Estamos mercantilizando la enseñanza universitaria sin lugar a dudas, y si mal se plantea para los estudiantes a título particular, a título global, este sistema en el que la empresa privada hinca el diente, va a dejar muchos desechos por el camino, ¿qué va a ocurrir con aquellas carreras que no sean productivas?, ¿son las enseñanzas de humanidades, historia, arte, …. merecedoras de inversión, o irán desapareciendo de nuestros centros docentes por falta de apoyo y de salidas al mercado laboral?, ¿y la investigación a largo plazo?.
Hay otro grave problema, la falta de infraestructura, de planeamiento serio, de formación en el profesorado que agrava la puesta en vigor en las Universidades españolas, con niveles educativos muy distintos, carentes algunas de medios suficientes, y no solo en la diferenciación de públicas y privadas.
Son demasiadas dudas, demasiadas preguntas como para que en menos de un año podamos comprender, digerir y sobre todo intentar solucionar, porque poder se puede, si otros países de la UE han podido frenar proyectos mucho mas importantes como el Tratado de Lisboa, con actitudes firmes, ahora aquí y en toda Europa los ciudadanos podemos exigir la revisión de un plan en el que la falta de consulta popular es su peor enemigo.
D.T.G

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